Mi primer empleo, en 2004, fue en una startup de cuatro personas llamada AviBit. Desarrollábamos software para el control del tráfico aéreo, un ámbito en el que un código erróneo puede costar vidas. Con los años, aquellas cuatro personas se convirtieron en el grupo internacional ADB Safegate, con unos 1.500 empleados. En ese tiempo crecí de desarrollador a jefe de proyecto, a gerente de producto y, por períodos, también a director del departamento de desarrollo.
Hoy sigo asesorando con mucho gusto a ADB Safegate. En paralelo construyo un segundo pilar en el ámbito de la IA y la automatización, porque estoy convencido de que estas tecnologías ya son aprovechables (y también inevitables) para empresas de cualquier tamaño.
Mi estilo: pragmático, honesto y orientado al cliente. No vendo el bombo de la IA, sino soluciones que resuelven un problema concreto. En una primera conversación averiguamos juntos si soy el socio adecuado para su proyecto.